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Historia

Un viaje a través del tiempo: La historia del notariado en Mendoza.

¿Sabías que los orígenes del notariado en Mendoza son tan antiguos como la propia ciudad? Te invitamos a un recorrido por su historia.

El nacimiento de una ciudad y el notariado

La historia de Mendoza, esa hermosa "hoya verde" al pie de la Cordillera de los Andes, está ligada a un acto notarial. Cuando se fundó la ciudad en 1561, los escribanos Francisco de Urbina y Juan de Contreras dieron fe y legalidad a su nacimiento con un acta impecable. Así, los primeros notarios llegaron para dejar por escrito, para siempre, el comienzo de esta nueva civilización. Desde entonces, la figura del notario ha estado presente en la vida de Mendoza, arraigando y dejando su "Fe Notarial".

La vida en la Colonia

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, los notarios continuaron su labor, documentando cada paso de la vida mendocina. A través de sus libros y actas, podemos conocer detalles de la evolución cultural y económica de la ciudad. Estos escribanos plasmaban todo tipo de actos: ventas, testamentos, contratos y hasta "pactos con caciques". En un tiempo en que el comercio comenzaba a florecer, los mendocinos confiaban plenamente sus asuntos en las manos de estos consejeros, quienes ejercían su oficio con total dignidad.

El rol en la Independencia y las guerras civiles

Con la llegada de la Independencia, los notarios también tuvieron un papel fundamental. El escribano Cristóbal Barcala fue una pieza clave, documentando las decisiones del Cabildo en el marco de la Revolución de Mayo. ¡Y no solo eso! San Martín, un hombre siempre previsor, confió en él para dejar en papel sus propias disposiciones testamentarias, lo que demuestra la sólida amistad y la confianza que existía entre ellos. Años después, en medio de la lucha entre Unitarios y Federales, los notarios continuaron con su trabajo, imperturbables. A pesar de la inestabilidad política, el notario se mantenía como un protector de los actos jurídicos, una figura de inmutabilidad en medio del caos.

El terremoto de 1861 y la reconstrucción

El 20 de marzo de 1861, un violento terremoto sacudió Mendoza, dejándola en ruinas. Pero incluso en esa tragedia, los notarios demostraron su vocación. El escribano Roque Jacinto Rodríguez relató con precisión los dramáticos momentos que vivió, sin dejar de lado su sentido humanitario. El notariado fue tan importante en ese momento que se considera que la ciudad "resucitó" cuando se firmó la primera escritura pública después del desastre, el 5 de abril. En la reconstrucción, los notarios jugaron un papel clave, ayudando a instrumentar el nuevo trazado de la ciudad. El prestigio de su labor era tal, que un decreto gubernamental destinó un espacio frente a la Plaza Central para las "Escribanías Públicas".

La organización notarial y el futuro

A finales del siglo XIX, la función notarial estaba representada por personalidades de gran prestigio, que eran vistas como figuras de orden y equilibrio. A partir de 1880, la Suprema Corte de Justicia ordenó llevar registros, y en 1914 se fundó la primera asociación de escribanos, el Colegio de Escribanos. Años después, se aprobaron los primeros estatutos, y en 1964, se sancionó la ley que dio vida a nuestro Colegio Notarial de Mendoza. Hoy en día, el notariado mendocino sigue trabajando para mantener la paz y el orden en las relaciones jurídicas. La profesión ha evolucionado, adaptándose a los cambios, pero su misión sigue siendo la misma: dar fe y preservar la verdad.

Misión,
visión,
valores

Nuestra Misión

Es ser un pilar de confianza y seguridad jurídica para toda la sociedad mendocina. Trabajamos para que cada acto legal, grande o pequeño, tenga el respaldo de la fe pública y la precisión que nos caracteriza desde la fundación de nuestra provincia.

Somos guardianes de la verdad y el orden, para asegurar la tranquilidad de las personas en cada momento importante de sus vidas.

Además, nos dedicamos a formar a nuestros notarios y notarias, ofreciendo capacitación constante para que su trabajo sea siempre de la más alta calidad y se adapte a los nuevos tiempos.

Nuestra Visión

Es que el Colegio Notarial de Mendoza sea el faro de la certeza en una sociedad en constante cambio.

Aspiramos a que cada ciudadano nos vea como el referente de la confianza y el orden en todos los actos importantes de su vida.

Buscamos ser una institución que se adapta al futuro sin olvidar sus raíces, innovando en la forma de prestar servicio, pero manteniendo la inmutabilidad y la fe notarial que nos definen desde el principio.

Nuestros Valores

Confianza: Es nuestro valor fundante. En ella se traduce la fuerza de la fe notarial que le imprimimos a nuestros actos.

Otredad. Nuestro servicio custodia la legalidad, siempre acompañada del sentido de humanidad. La empatía con lo que le sucede al otro nos impone el compromiso de ser un apoyo cercano para la comunidad, escuchando sus necesidades y ofreciendo soluciones claras.

Dignidad: La defensa de los derechos de los vulnerables, la imparcialidad de nuestra intervención, el respeto por la justicia preventiva, nos posicionan como garantes de la paz social.

Capacitación Continua: La evolución constante de las relaciones sociales, los continuos desafíos que plantea el desarrollo y la tecnología, exigen de nuestra formación continua y permanente, en aras de brindar el mejor servicio a la comunidad.